jueves, 17 de julio de 2008

La plancha

Qué decir de este sensacional objeto que ha ido evolucionando a lo largo de la historia!!?


Probablemente, todos se pregunten, cuál es la historia de este objeto, o qué ha ido cambiando el ella a lo largo del tiempo.

Ya me he encargado de hablar un poquito sobre ella, en un posteo; hice un trabajo en la facultad en la cátedra de Historia del Diseño, y ahora amplío más sobre el tema.


Un poco de historia


La plancha, es originaria de Europa. Según esta página, la plancha como tal, era una especie de barra de acero, similar a las que se usaban (y se usan) para amasar, y hay unos antecedentes, según esta fuente, de que a los griegos se les "prendió el foquito" allá por el sigo VI a.C de tener ropa sin arrugas.
En el siglo XV se usaban alisadores de vidrio o mármol en frío, porque como se almidonaban las prendas con goma... usando calor la ropa quedaba un poquito quemada!
Pero la plancha que a lo mejor nos interese a todos conocer sobre su historia (o no!), es la que alrededor del sigo XVII usaban los europeos para plancharse sus prendas.
Las clases más altas, usaban una plancha que tenía un contenedor, y dentro del cual se colocaban brasas que calentaban el hierro y con ello se procedía a planchar. Como dato, esta tipología de plancha, se usaba en Argentina, y la plancha "vedette" del siglo XIX y un poquito del siglo XX fue la famosa Plancha de hierro, marca Pietra a carbón, que muchos la deben conocer porque abuelos y bisabuelos las usaban (yo de hecho tengo una en casa).
Pero, existían dos clases de planchas. Ya mencionamos las que usaban las clases sociales más altas. Para las clases más bajas, las planchas eran de otra forma y eran completamente de hierro, sin recipientes para colocar carbón.
Este tipo de plancha, se colocaba al fuego, lo cual provocaba que se calentase, y con ello, se porcedía a planchar la ropa, se llamaban : planchas de lavandera.
Existieron otros tipos de planchas, como las de gas, alcohol y agua hirviendo.
Pero no fue sino hasta el siglo XIX, cuando comenzó a generarse la electricidad y posteriormente a repartirse a las viviendas, que estas planchas (en Europa) dejaron casi de ser útiles y surgió la plancha eléctrica, de la mano del norteamericano Henry Seely, que propuso un modelo que se calentaba por medio de un arco voltaico, que provocaba una "chispa" (a lo rayo de Zeus! jajaja) que saltaba entre dos barras de carbón.
Jugando con el apellido del inventor, Seely, palabra que en inglés significa ‘tonto’, se llamó al invento de Henry ‘el invento de los tontos’, ya que aunque la idea era excelente, su aplicación no parecía posible por las razones antes explicadas. Sin embargo, no tardaría en abrirse camino al inventarse, en 1924, el termostato regulable que evitaba que los tejidos se quemaran (esto pasa a menudo en el diseño!).
En 1924, cuando la plancha ya se encontraba ampliamente divulgada, Joseph W. Myers le introdujo un termostato.
Y en 1926 la compañía Eldec crea las primeras planchas de vapor para uso doméstico, con rociador de vapor, con lo que quedaba resuelto el problema del planchado. Junto con la plancha, apareció en el siglo XIX la tabla de planchar. Su uso, sin embargo, era anterior. En las sacristías de las grandes catedrales y en los monasterios importantes, como el de El Escorial, los elaborados roquetes y sobrepellices, así como el resto del vestuario litúrgico, se planchaban cuidadosamente. A la plancha se debe, entre otras cosas, el invento de la limpieza en seco. La primera lavandería con servicio de planchado, establecida en París en 1855, descubrió que tras haber sido vertida sobre una prenda, sobre la que se había pasado la plancha, cierta cantidad de esencia de trementina, la mancha desaparecía de manera instantánea.
Poco despues de salir al mercado... las primeras planchas de vapor fueron consideradas unos artilugios que no cubrían una necesidad auténtica, pese a que, según se aseguraba, su persistente humedad impedía chamuscar la ropa. Toda vez que un planchado cuidadoso también evitaba la chamusquina. La novedad no tuvo éxito. En los años cuarenta, los confeccionistas presentaron una amplia variedad de tejidos sintéticos a prueba de manchas y que casi no necesitaban planchado, pero las pocas veces que lo requerían podían derretirse como la cera bajo una plancha caliente y seca.
En tanto las primeras planchas de vapor sólo tenían un orifico de salida, las que aparecieron en los cuarenta tenían dos. Después llegaron a tener cuatro y hasta ocho. Los orificios se convirtieron en un ardid de marketing. Si ocho eran útiles, dieciséis habían de doblar el atractivo. Los agujeros, claro está, se hicieron cada vez más pequeños (otra cosa que suele pasar en diseño!).


Un par de fotos... para los amantes de la plancha?


Unas fotos que recopilé de las planchas... espero que les gusten/sirvan/emocionen...





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